domingo, 1 de noviembre de 2015

CIENCIAS EXPERIMENTALES

Construimos y probamos nuestras cámaras oscuras
Ese es el título que le asignan a las materias de Física y Química. Sin embargo, cuando se estudian en los colegios o institutos, por norma general, la parte experimental queda en un segundo, tercer o cuarto plano... o no llega, ni siquiera, a aparecer.

Mi duda es siempre la misma, ¿podemos permitirnos no ir al laboratorio a enseñar Física o Química?...

Creo que se trata de un error de concepto que presenta gran parte del profesorado de Ciencias: El laboratorio es una herramienta complementaria para la enseñanza de la Ciencia. Es importante que asumamos la idea que  Auzaque T., Contreras M. y Delgado J. presentaron en un trabajo de 2009:

El trabajo experimental en el campo de las Ciencias Físicas y Químicas, no debe de ser entendido ni como complemento del trabajo teórico ni como una herramienta didáctica formada por “un conjunto de actividades que rompen la rutina del aula de clase, divierten a los estudiantes o les dan un momento de esparcimiento y relajación”

Las pompas gigantes son la mejor excusa para
estudiar las disoluciones y su preparación
El laboratorio tiene carácter propio y puede ser por sí mismo una herramienta de aprendizaje potentísima, tanto para el alumnado como para el profesorado (¡cuánto me han enseñando esos laboratorios de Quesada y Pitres!). En mi experiencia, el laboratorio es el lugar dónde mayor número de preguntas se producen por parte del alumnado y dónde se establece una relación alumnado-profesorado más productiva. Pero también hay que tener en cuenta que el laboratorio es un lugar que favorece el diálogo y el movimiento. No es un lugar estático (como por desgracia son la inmensa mayoría de las clases teóricas). Eso puede dar una falsa impresión: el laboratorio es ruidoso. Como algún compañero me ha comentado alguna vez "¡Menuda tenías liada en el laboratorio!..." Bueno, 25 alumnos moviéndose por material y reactivos, 25 alumnos observando "cosas raras", 25 alumnos preguntando, 25 alumnos viendo lo que obtienen otros grupos,.... Nadie se plantea que ese jaleo sea negativo en una clase de Educación Física... Por otro lado, yo no me imagino el CERN de Ginebra como una biblioteca (sí, mi laboratorio es un lugar de investigación, de alta investigación). Ya habrá otro momento para la reflexión sobre los resultados que a veces, si queda tiempo, se realiza en el laboratorio (ese día ningún compañero se queja). 

Como ya indicaron Flores J., Caballero M.C. y Moreira M.A.

“Un cambio en nuestra práctica docente en el laboratorio debe implicar esfuerzos orientados a nuevas experiencias en las que se amerita ajustar tiempo, recursos, contenidos didácticos y actitudes para darle al laboratorio el lugar que reclama en el aprendizaje de la ciencia.” 

Y sí, lo asumo. Todo este trabajo no cabe totalmente en las 25 horas de permanencia en centro, las 5 horas de horario no regular y las otras 7.5 horas hasta cumplir el horario laboral. Pero sí cabe mucho, mucho...

Midiendo la velocidad de la luz con ayuda de
queso rayado y un microondas


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