sábado, 12 de diciembre de 2015

RADIACTIVIDAD

"Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis"
 Paracelso

El alquimista Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso, expresó esta máxima de la Química y la Toxicología. El oxígeno que respiramos, las vitaminas que ingerimos, todo puede ser un veneno potencial según la dosis que tomemos. Por ejemplo, un consumo superior a 2 o 3 gramos diarios de vitamina C se ha asociado a molestias digestivas como diarrea o acidez, y además, puede aparecer como oxalatos en los túbulos renales y ocasionar cálculos de riñón. ¿Y si le damos la vuelta a la tortilla?... Pensemos en un peligroso veneno: la Radiactividad. ¿Podría no ser un veneno bajo ciertas condiciones?... Hablamos de Radiactividad Natural (la emisión de partículas y radiación se produce de forma espontánea) y Radiactividad Artificial (la emisión de partículas y radiación es inducida mediante el bombardeo con partículas a los átomos).

Con solo decir la palabra Radiactividad, la controversia está servida. o No. A favor, En contra. Simplemente hay que pensar en Chernóbyl para recordar el horror que puede suponer la Radiactividad: 25 mil muertes directas y más de 70 mil indirectas entre la población... La heroica, y en muchos casos mortal, acción de los más de 600 mil llamados liquidadores intentando frenar lo imparable (estos liquidadores eran profesionales de los más variados ámbitos: bomberos, científicos y especialistas de la industria nuclear; tropas terrestres y aéreas preparadas para la guerra atómica; e ingenieros de minas, geólogos y mineros del uranio, con amplia experiencia en la manipulación de estas sustancias) y que con el tiempo también han acabado muriendo por efectos de la radiactividad o se mantienen con vida pero muy enfermos... o Alexei Ananenko, Valeriy Bezpalov y Boris Baranov, los tres héroes de Chernóbyl, de quienes se dice que salvaron a Europa al vaciar las piscinas hacia un depósito exterior de seguridad... lo hicieron de forma manual, hundidos en la piscina radiactiva... ninguno sobrevivió.

Y sin embargo, toda moneda tiene su cara y su cruz...

Los materiales radiactivos naturales existentes en la corteza terrestre son absorbidos por plantas, animales o se disuelven en el agua. Es decir, vivimos rodeados de radiactividad natural. Por ejemplo, los alimentos y líquidos que ingerimos contienen cantidades variables, aunque muy pequeñas, de isótopos diactivos. Esto no significa que deban evitarse estos alimentos ya que la dosis resultante es muy pequeña y no hay evidencia de riesgo para la salud. En realidad, una dieta equilibrado donde esté presente una radiactividad mínima de origen natural representa un riesgo menor que una nutrición inadecuada llena de comida pre-cocinada, bollería industrial y alcohol.

Dosis de radiación natural máxima que debe recibir una persona es de 2-3 milisievert/año (mSv/año). ¿Cómo se reparte esta radiación?

Origen de la radiación recibida Cantidad
Radón y su isótopo Torón (67%) 1,34-2,01 mSv
Alimentación (13%) 0,26-0,39 mSv
Radiación Gamma (Tierra y Edificios) (10%) 0,2-0,3 mSv
Radiación Cósmica (10%) 0,2-0,3 mSv

Ejemplos de alimentación con radiación natural
Una bolsa de nueces del Brasil: 0.005 mSv (elemento radiactivo, el radio)
Un plátano: 0,0001 mSv (elemento radiactivo, isótopo 40 del potasio)

Otros elementos radiactivos de nuestra vida diaria
Radiografía de tórax: 0,02 mSv
Radiografía dental: 0,005 mSv
TAC de cabeza: 2 mSv
Mamografía: 0,3 mSv

Parece que se vuelve a repetir la misma idea. Intentamos imitar a la Naturaleza (Radiactividad Natural) en busca de un beneficio (Radiactividad Artificial) y acabamos haciéndolo mal o muy mal... La seguridad y la gestión de los residuos sigue siendo un tema prioritario, y no solucionado, de la Energía Nuclear. ¿Cuántas vidas han costado los accidentes de Three Mile Island, Chernóbyl o Fukushima?... ¿Cuántas vidas han salvado todas la aplicaciones de la Medicina Nuclear?...

Para terminar, indicar que actualmente hay una corriente de pensamiento que defiende un contra-argumento a la idea de Paracelso. Esta idea de que “la dosis hace al veneno” depende de la asunción de que a mayor dosis de un químico en particular los efectos tóxicos en los organismos serán mayores. Sin embargo, a medida que aprendemos más sobre las formas complejas en que los organismos interactúan con los productos químicos a los que se ven expuestos, se hace más difícil sacar conclusiones que puedan ser generalizadas a diferentes organismos y a diferentes sustancias químicas.

Más información sobre aspectos relacionados con la radiactividad:

LA RADIACTIVIDAD Y LA I GUERRA MUNDIAL
LA RADIACTIVIDAD Y LA II GUERRA MUNDIAL

Referencias bibliográficas:
- www.actionbioscience.org

Fotografías:
- www.theatlantic.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada