sábado, 30 de enero de 2016

FRATO

Frato es el alter ego dibujante de Francesco Tonucci. ¿Y Francesco Tonucci?... Un pedagogo italiano que lleva más 50 años hablando, dibujando y pensando sobre la infancia. Una escuela diferente, una ciudad diferente, un pensamiento diferente para que la infancia pueda desarrollar todo su potencial.

Ni este es el espacio, ni yo me siento preparado para hablar de las ideas de Francesco Tonucci sobre la educación y la infancia. Solo apuntar alguna idea que a mi me transmite su trabajo: La sociedad debe de ser un espacio que tenga en cuenta a la infancia. Trabajar para hacer de la cuidad un espacio para la infancia. La escuela debe cambiar y partir de los intereses de sus alumnos y estar interesada en algo que tal vez, digo solo tal vez, sea el arma más poderosa de la infancia: EL JUEGO. Y esta idea se contrapone a esa losa que para la infancia, y el alumnado en general, suponen los famosos deberes y que cada vez están más en tela de juicio, no solo por los padres sino por los profesionales de la tiza, por su escaso valor para el aprendizaje.

Aunque el profesorado de secundaria, en general, solemos pasar olímpicamente de la pedagogía (como de los orientadores de nuestros centros)... Creo que, a veces, es útil echarle un vistazo para parar y reflexionar. Se puede sacar provecho de todo y siempre hay ideas buenas en todos los planteamientos.

En general, me gustan los dibujos de Frato sobre la labor docente. Me gusta mucho la mirada irónica que hay en toda su obra.


¿Cuántas veces nos ha ocurrido?... Tener las cosas en vivo y en directo y recurrir al libro, la pizarra, internet,... A veces, hay que salir del aula o llenarla de aire nuevo. ¿Cuántas reacciones químicas se pueden hacer con los productos comunes que tenemos en casa?... ¿Cuánta física se puede explicar con un bicicleta?... ¿Cuánta Física y Química podemos explicar cuando se anuncian los premios Nobel?... Creo que hay que mirar más por la ventana y salir a verlo.


Me encanta. Reconozco que nunca me ha pasado delante del alumnado. Más que nada porque experimento que no hago antes, experimento que no sale... Nunca falla. Pero cuando los estoy preparando... ¡Me sigo sorprendiendo de lo que ocurre!... ¡Sale!, ¡Sale, ¡Sale!... Me sigo quedando con la boca abierta cada vez que un experimento sale. Algo que has leído, algo que has visto en internet, algo que te han dicho,... Lo haces y sale... ¡Funciona!... Luego ya lo razonas y te das cuenta de que es normal lo que ocurre... Pero la primera vez, la sensación es indescriptible.


¿Cuántas veces no nos ha venido bien esa noticias, ese programa de televisión, ese premio, eso que pasaba al otro lado de la ventana o la pregunta de un alumno en el jaleo inicial de la clase?... ¿Cuántas veces?... Es que no coincide con lo que tenía programado para ese día, esa semana, ese mes,... Supongo que ninguno renunciaríamos a una primitiva premiada porque no teníamos pensado qué hacer con ese dinero... Todo tiene que ser más fluido, más natural. Es cierto que muchas veces nos ponen cadenas pero otras nos la echamos encima de forma gratuita.


Sí. Falta sentido del humor. Falta ironía. Siempre parece que, como decía Sartre, el infierno son los otros. Los demás son los que fallan, los que no saben, los que no innovan,... pero nosotros... canela en rama. No fallamos. Somos buenos. Pues bien, NI MUCHO MENOS. Creo que fallamos, nos equivocamos y mucha de nuestra innovación es vieja como el mundo (y no pasa nada). Creo que si aceptamos nuestros errores en clase y sonreímos, solo así, podremos mejorar.


Me gusta mucho la idea pero a veces pienso ¿No será el propio pupitre uno de los problemas?... ¿No habrá otra forma de organizar el aula?... Algo tiene que florecer en el aula, es cierto, pero no sé si quiero que sea el pupitre. Aún así, la idea que subyace bajo esta ilustración es buena.

Francesco Tonucci centra su trabajo en la infancia. Puede parecer que muchas de sus ideas no se puedan extrapolar a secundaria. Pero piensa por ejemplo en la gamificación, corriente tan de moda en algunos contextos educativos de todos los niveles Puede que hasta algunas de sus ideas no me convenzan. Puede. Pero a veces, pensar con los pies y no con la cabeza puede ser la solución. Probar otras perspectivas puede ayudarnos.

“Entendemos que hacer ciencia no es conocer la verdad sino intentar conocerla. Por lo tanto debemos propiciar en los niños una actitud de investigación que se funde sobre los criterios de relatividad y no sobre criterios dogmáticos. Esto significa que hay que ayudar a los niños a darse cuenta de que ellos saben, de que ellos también son constructores de teorías y de que es esta teoría la que deben poner en juego para saber si les sirve o si es necesario modificarla para poder dar una explicación a la realidad que los circunda.”

“El niño y la ciencia” en “Con ojos de maestro” de Francesco Tonucci 

La verdad es que fácil no parece pero...

Imágenes:
www.parqueciencias.com
Ilustraciones de Frato:
"Frato. 40 años con ojos de niño". Editorial GRAÓ

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