domingo, 1 de enero de 2017

EL LITIO Y NUESTRO CEREBRO

Como en uno de esos chistes de la niñez, podríamos preguntarnos ¿qué tienen en común el grupo 1 de la Tabla Periódica, un refresco y una persona bipolar?... La respuesta hay que buscarla en el Litio (Li).

Imagen: bicicletaselectricaslittium.com
Descubierto por el químico sueco Johann Arfvedson (1792-1841) en 1817, el litio pertenece al período 2 y grupo 1, también llamado Alcalino, del Sistema Periódico. Con su número atómico 3, es un átomo pequeño que no existe en forma libre en la naturaleza por ser muy reactivo. Como todos los elementos de su grupo, tiende a formar un catión monovalente (+1). 

Entre sus aplicaciones industriales, el litio se emplea en aplicaciones de transferencia de calor (por su elevado calor específico) y constituye un ánodo adecuado para las baterías eléctricas (por su elevado potencial electroquímico). Pero, ¿tiene algún papel destacado a nivel fisiológico?...

Los iones de los metales alcalinos desempeñan un papel importante en la fisiología humana. Los iones de sodio y potasio son importantes componentes del plasma sanguíneo y del fluido intracelular, respectivamente. Estos electrolitos son portadores de carga vitales en la función celular normal, y constituyen dos de los principales iones que intervienen en la regulación del corazón.

Imagen: neatorama.com
En contraste, el ion litio no tiene función conocida en la fisiología humana normal. Pese a ello, desde que se descubrió el litio en 1817, se pensó que las sales de litio poseían poderes de curación casi místicos, y hasta se llegó a asegurar que era uno de los ingredientes de la "fuente de la juventud"... En 1927, C.L. Grigg comenzó a comercializar una bebida refrescante que llevaba litio en su composición y que denomino Bib-Label Lithiated Lemon-Lime Soda. Grigg pronto cambiaría el nombre de su bebida al más sencillo de Seven-Up.

A causa de la preocupación que sentía la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos, se eliminó el litio de la bebida refrescante a principios de los años 50 del siglo XX. Casi simultáneamente, se descubrió que el ion litio tiene un aspecto terapéutico notable sobre el padecimiento mental llamado Desorden Afectivo Bipolar o Enfermedad Maniaco-Depresiva. El ion litio suaviza los bruscos cambios de ánimo y permite al paciente funcionar más eficazmente en su vida cotidiana.

La acción antipsicótica del ion litio fue descubierta por accidente a finales de los años cuarenta por el psiquiatra australiano John Cade. Cade estaba investigando el empleo del ácido úrico para tratar la enfermedad maniaco-depresiva. Administró el ácido a animales de laboratorio en forma de su sal más soluble, trato de litio, y observó que muchos de los síntomas desaparecían. Estudios posteriores demostraron que el responsable era el ion litio y no el ácido único. Puesto que una sobredosis de litio puede causar efectos secundarios severos en el ser humano, e incluso la muerte, la sales de litio no se aprobaron como fármaco antipsicótico en seres humanos hasta 1970. Hoy en día, el ion litio se administra oralmente en forma de carbonato de litio. Los fármacos de litio son efectivos en, aproximadamente, el 70% de los pacientes.

Vivimos en una época de diseño de fármacos y biotecnología, y sin embargo, el sencillo ion litio sigue siendo el tratamiento mas eficaz para los desórdenes psicológicos destructivos.

Imagen: noticiasdelaciencia.com
Por cierto, a pesar de las importantes investigaciones que se han realizado sobre la acción del ion litio en el cerebro todavía no se entiende al 100% la acción bioquímica del litio que da lugar a sus importantes efectos terapéuticos. El litio interactúa con muchas proteínas y otras sustancias en el cerebro, así que ha sido siempre difícil determinar cuáles de esas interacciones producen la estabilización del estado de ánimo. Una de las últimas explicaciones data de mediados de 2016. Joshua Meisel y Dennis Kim, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, han descubierto una posible explicación sobre cómo actúa el litio. En un estudio con gusanos, los investigadores identificaron una proteína clave (llamada BPNT1) que se ve inhibida por el litio, lo cual tiene como efecto que la conducta de los gusanos se vuelva menos activa. Este descubrimiento  abre una nueva línea de investigación que se espera sea fructífera.

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